- ¿Ahora qué?.
Golpea su reloj.
-Maldita sea, ¡reacciona!.
El tiempo pasa, el mundo se mueve, todo gira, menos él.
-Es normal, mira, se ha vuelto a parar, son las 6 y media desde hace 5 minutos.
Se queda anclado en un instante, se queda enganchado en tu mirada.
-No es culpa mía ha sido mi reloj, creo que está roto, se para en cuanto te ve y yo me quedo con él.
Para el resto del mundo son las 8 y él sigue en el mismo sitio y en el mismo lugar, en el mismo momento, en la misma mirada.
-Hola, soy yo y me parece raro que llevemos 3 horas mirándonos,¿Tú quién eres?
Pero no sale ningún sonido de su boca, así que se levanta y deja a las 6 y media atrás y a tí con ello. Siempre podrá decir que se hacía pis o echarte en cara que tu fuiste igual de cobarde, pero en el fondo siempre será culpa suya.
"Mascar chicle es muy vulgar, algo que odio sin dudar" fueron palabras que quedaron grabadas en mi mente, por muy extraño que parezca, por muy poco que existas, más te adoro.